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  • Paula Moreno

La técnica de la historieta. Descubriendo disparadores para regularnos.



Siempre me fascinó las historias de detectives. No podía dejar de desear sus lupas, sus libretas para anotar indicios, hasta algún sombrero raro o una capa elegante que los distinguía.


Poder descubrir un misterio a partir de pequeños detalles, mirar lo que nadie está mirando, darle sentido a aquello que parece fuera de contexto. Ejercitar una atención más precisa, buscar más información del ambiente, de los vínculos, de otras personas, de otras historias entrelazadas. Hallar conectores, crear una nueva narrativa.

Sin darme cuenta fui incorporando mi “ser detective” y ahora lo ofrezco como una posibilidad para trabajar en las sesiones terapéuticas.

Es sólo una invitación, pero la lupa verde manzana con cabeza de abejita que descansa en mi escritorio, la capa a cuadros marrón y blanca y el sombrero cuenta historias, conforman el mejor escenario para experimentar eso de sentirse detective por un rato.


Nati entró al consultorio y se sentó apoyando su espalda sobre la pared. Tomó la caja de lápices y me preguntó si podía dibujar mientras hablábamos. Nati es una adolescente de unos 12 años de edad, con cabello negro azabache que hacen juego con unos ojos marrones oscuros. Su cuerpo parece el de una niña más grande. Suele ser torpe en su andar y le encanta usar el escritorio de apoya cabeza, brazos y torso. Nati vive en un hogar residencial desde sus 8 años. Y en la mochila de su corta vida guarda experiencias muy dolorosas con sus vínculos primarios.

Esa mañana Nati no quería hablar, aunque nunca me lo comunicó. A la tercera pregunta que hice, sus manos, que estaban garabateando la hoja, empezaron a presionar el lápiz a punto de romperlo. Sus brazos se dispusieron en forma de jarra ayudando a su cabeza a esconderse entre ellos. El cuerpo de Nati se entumeció y sólo se escuchaba gritos y llantos.


Una vez que logré estabilizar a Nati, obviamente sin palabras sólo con mi presencia, que acompasó su respiración, le propuse jugar al detective. Como Nati es una adolescente, la idea de disfrazarse no estaba al alcance, pero sí conocía la historia de Sherlock Holmes. La idea de imitarlo le gustó. Nos pusimos manos a la obra.

Le conté que había descubierto una manera de investigar los detalles que nos permitirían saber qué le sucedió a su mente y a su cuerpo. Nati se mostró entusiasmada ya que le apasiona dibujar y eso haríamos.


Tomé una hoja en blanco y dibujé un rectángulo a modo de historieta. Lo fraccioné en varios rectángulos más pequeños y buscamos nuestras lupas.

La tarea comienza dibujando en el centro de la historieta el episodio que queremos investigar.

En primer lugar, la lupa la toma Nati, y dibuja lo que ha sucedido según ella lo recuerda. Una vez que haya terminado, me presta la lupa a mí para que haga preguntas, como todo buen detective:

  • ¿Estaba tu cabeza apoyada en las manos o en la mesa?

  • ¿Los lápices estaba desparramados en el suelo o todavía seguían en la mesa?

  • ¿Recordás si estabas dibujando? ¿Qué dibujabas?

  • Si pudiéramos ponerle un globito de pensamiento, ¿qué le pondrías adentro?

  • ¿Recordás si en este parte de la historieta hubo algo adentro tuyo que te llevó a actuar así? ¿una voz o varias, un impulso?

  • ¿Querés fijarte en la escena y agregar todos los detalles que quieras? Recordá que, para un detective, los indicios son sutiles, pero de suma importancia.

  • ¿Podrías dibujar con más detalle la expresión de tu cuerpo?


Una vez que finalizamos la primera escena, nuestra labor consiste en ir hacia atrás milímetro por milímetro en la historia. Vamos a buscar detalles que nos ayuden a entender qué ocurrió.


La invito a Nati a adentrarnos en el rectángulo anterior y dibujar con el mayor detalle lo que había ocurrió justo antes. Le pido que dibuje un reloj de pared en las escenas así vamos teniendo noción del tiempo.

Nati se dibuja en la sala de espera, jugando con su celular, a la secretaria del Centro de Salud en su escritorio y la operadora que la trajo a la consulta hablando por celular.

Aquí hacemos el mismo trabajo que en la primera escena del comic. Pero voy ayudando con preguntas detectivescas un poco más profundas:

  • ¿Te acordás si estabas pensando en algo en ese momento?

_Si, me dice Nati. No podía dejar de mirar a la secretaria.

  • ¿Hay algo que te preocupaba? ¿qué pensabas?

_ Creí que era un fantasma. Es que cuando llegué vi unas flores en el escritorio y la secretaria no estaba.

  • En tu dibujo no están las flores, ¿Podés agregarlas?

Nati dibuja un florero con unas flores y una tarjeta que dice: “Gracias por todo lo que hiciste por nosotros”.

  • ¿Podés recordar si en ese momento sentiste algo?

_ Sí, sentí miedo. Pensé que se había muerto.

  • Te parece que podemos dibujar ese miedo en la tira. Tal vez puedas usar tu lupa de detective y mirar también tu cuerpo y dibujar cómo estaba.

Nati agrega al dibujo un globito de viñeta hablándole a la operadora. El globito decía el nombre de la misma.

  • ¿Qué agregaste ahí? ¿Querés contarme?

_ Yo estaba llamando a la operadora para decirle lo que estaba pasando y ella estaba metida en su celular y no me contestaba.


Cuando nos aseguramos de haber terminado ese rectángulo de la tira, pasamos al siguiente de atrás.

Nati dibujó el momento del desayuno en el Hogar. Buscamos todos los detalles, qué comió, qué tomó, los olores, los colores del lugar, las personas que la acompañaban en ese momento, los objetos que estaban sobre la mesa, los sonidos.

Nati recordó que la compañera de cuarto le había usado todo su champú y eso la había hecho enojar.


Dibujamos entonces la escena anterior donde Nati se estaba bañando. Buscamos detalle por detalle aquí también.

Le pregunto si le parece bien que el comic para atrás llegué hasta ese momento o podemos hacerlo retroceder un poco más. Nati decide hacer la última escena regresiva hasta la noche anterior. Dibuja el momento de irse a dormir. Volvemos a rastrear milimétricamente los detalles y Nati se sorprende cuando en su dibujo de la historieta aparece no sólo los sueños de esa noche sino las palabras de la operadora de la noche.

Nati agrega al dibujo una viñeta en forma de globo con las palabras: “Que tengan lindos sueños”.


Una vez que terminamos la historieta hacia atrás, la invito a Nati a agregar unas viñetas de colores para profundizar en las emociones y sensaciones corporales de cada recuadro.


¿Qué es la que estamos haciendo con esta historieta y nuestro ser detective?

Estamos llevando adelante una parte importante del proceso de regulación emocional.

Cuando en la infancia se han llevado a cabo situaciones de trauma por malos tratos, puede aparecer un desborde en las emociones, que deja a las niñas y niños a merced de las respuestas de supervivencia.


Nati descubrió que aquel día cuando entró al consultorio, había entrado con miedo por lo que había pasado con la secretaria. Se dio cuenta de que la operadora no la estaba ayudando con ese miedo y se sintió sola, desprotegida. Cuando entra a la sesión, yo pregunto varias veces sobre cuestiones que no tenían que ver con lo que le había sucedido. Nati se sintió desprotegida e incomprendida por mí también. Su cuerpo reaccionó desde el recuerdo del abandono con ese desborde emocional y con el entumecimiento físico.


Dice Blaustein y Kinniburgh, que cuando el niño o la niña experimenta del stress del entorno, un nivel de agitación afectiva y fisiológica, la regulación y la calma ocurre de manera inconsistente o no ocurre y los estados afectivos del niño o niña se encuentran con el enojo o la amenaza. El niño o la niña, se ve expuesto a esta agitación desbordante (Blaustein M, Kinnoburgh K, Treating Traumatic Stress in children and adolescents, 2010, The Guilford Press)


Si por algún motivo Nati sintió una amenaza del entorno actual que despertó la misma sensación de amenaza del pasado, allí estaba su reacción en el primer cuadro de la historieta.


Tal vez se activaron en ella creencias del estilo “estoy en peligro”, “nadie me comprende”, “estoy sola”, “no soy querible”, “hay algo malo en mi”, etc.

Probablemente las historias de descuido de Nati están guardadas en su memoria no narrativa, y su neurocepción registró peligro.


Si no la ayudamos a Nati a descubrir los disparadores de sus respuestas, no sólo estará confundida y desbordada, sino que no aprenderán nuevas maneras para regular sus conductas, sus emociones y sus reacciones físicas. Esos disparadores son los indicios que busca el detective. Indicios que, basados en la historia traumática de Nati, accionan las respuestas de la misma, al servicio de sobrevivir y de buscar seguridad.

Muchas veces estos disparadores no están linealmente relacionados con las experiencias del trauma, sino que pueden incluir sensaciones, como tuvo Nati, de estar sola, de no tener el control de la situación, de sentir miedo, sentir que necesita a otro, o sentir amor por parte de otro (como cuando la operadora le da el saludo de las buenas noches).

Como hicimos mención anteriormente, gran parte de las experiencias traumáticas pudieron ser pre verbales, por eso, debemos ser minuciosos en la investigación acerca de sensaciones físicas, olores, sabores, sonidos, tonos de voz, expresiones faciales, dentro del repertorio de disparadores.


Ayudarle a esta adolescente a reconocer cuándo está por fuera de su ventana de tolerancia, ya sea en el extremo de la hiperativación o en el de la hipoactivación, va de la mano de la investigación de los disparadores.

Estos disparadores a su vez pueden ser internos o externos. En este sentido es que iremos hilando como vimos en la tira de historieta con las emociones, y las reacciones corporales, como así también con los pensamientos.


En el caso de que el niño o la niña carezca de vocabulario emocional o de sensaciones físicas, la historieta se convierte en el sostén para ampliar esos vocabularios.

Por otro lado, sabemos que estos disparadores están entrelazados con los vínculos de apego y hemos visto con Nati que muchas de sus reacciones están vinculadas a sus relaciones con los demás. La historieta permite la indagación de lo relacional. En especial permite el trabajo con el vínculo terapéutico.


Con Nati hicimos una investigación detectivesca dentro de otra. Le propuse hacer una tira con lo que pasó entre nosotras. Así la primera escena, a su vez, se convirtió en otra historieta cuyo título fue: “Paula no preguntes tanto “.

Esta tira fue de gran ayuda en el modelaje de la co-regulación, ya que pudimos estar atentas, ambas dos, a anticipar los disparadores, a cambiar nuestras respuestas si eran desajustadas, a notar los sentimientos que estaban en juego y poder rastrear posibles escenas traumáticas del pasado.


Por ejemplo, Nati encontró una escena en donde su madre biológica la castigaba por tener miedo durante la noche antes de irse a dormir. Esta experiencia fue procesada con EMDR y utilizamos la historieta como soporte para el procesamiento.


Con la historieta descubrimos no sólo los disparadores, ya sean internos o externos, sino que descubrimos patrones de respuestas. Aprendemos a diferenciar el pasado del presente, aprendemos estrategias para volver a la ventana de tolerancia, según en qué extremo el niño o niña se encuentre. Aprendemos también a trabajar con las respuestas fisiológicas y a notar cómo los disparadores me dan señales desde mi cuerpo.

Esta tira de comic es muy útil para trabajar con los padres o cuidadores y enseñarles acerca de las reacciones postraumáticas, los disparadores del niño o niña y cómo ayudarlos y ayudarlas en la regulación emocional.


Nati se sintió más tranquila al poder entender porque reaccionó de esa manera, y poco a poco fue incorporando la habilidad para expresar lo que siente, y lo que necesita. Colaboramos en este punto a activar su capacidad reflexiva que pudo estar interrumpida por el trauma.


Como dicen Blaustein y Kinniburgh, podemos trabajar para que Nati logre un nivel óptimo de tolerancia a su agitación y desborde. Y esto implica una serie de estrategias y habilidades (Blaustein M, Kinnoburgh K, Treating Traumatic Stress in children and adolescents, 2010, The Guilford Press):

  • Habilidad para describir lo que le sucede

  • Habilidad para reconocer e identificar emociones y su registro corporal

  • Habilidad para notar los matices en ese registro emocional

  • Habilidad para notar el cambio de estado

  • Habilidad para poner en marcha las estrategias que aprende en cada momento del proceso

  • Habilidad para empezar a usar el lenguaje como medio de comunicación

  • Habilidad para estar atento a su triángulo de conciencia

  • Habilidad para prever próximos disparadores

En caso de que hubiera sintomatología disociativa, esta tira de historieta permite también trabajar con las partes disociadas que pudieron estar presentes en las escenas.


Los rectángulos finales de la historieta puedo utilizarlos de muchas maneras, a veces dibujamos lo que pasó después de nuestro trabajo terapéutico, otras veces ensayamos posibles finales. Algunas veces trabajamos desde EMDR con patrón a futuro.

Podemos dibujar posibles respuestas más adaptativas, o dejar dibujado como recordatorio los posibles disparadores a futuro.


Esta historieta o todas las que construyamos en sesión, pueden ser utilizadas en distintas partes del proceso terapéutico. Incluso con algunos niños y niñas hemos hecho un libro con todas sus historietas.

El trabajo de las historietas en entrevistas familiares suele ser de mucha utilidad, ya que permite trabajar desde los vínculos de apego. Podemos hacer una historieta familiar, o de algún subsistema. Podemos agregar, con el permiso del paciente o la paciente, algunos detalles detectivescos a nuestra investigación, con el aporte de todos los miembros familiares. Podemos descubrir también recursos familiares o individuales en esta investigación.


En última instancia la historieta tiene una función compasiva y amorosa. Le acerca al niño y a la niña, al adolescente, la posibilidad de estar atento así mismo, a sus vínculos y a entender su mundo interno para salir a explorar de una nueva manera el mundo exterior.

Esta mirada amable con aquello que les sucede, a causa de cómo su cerebro responde al peligro, no sólo permite normalizar sus reacciones, sino que se convierte en el mejor regulador emocional. Es un aliado a la hora de trabajar con la vergüenza y la evitación.

Constituye a su vez una manera eficaz de trabajar con los cuidadores, nuevas formas de comunicación, tal vez más empáticas.


Cada vez que la lupa esté disponible, nuestra libreta de investigadores se abre y una nueva historieta está a punto de aparecer. Humor y exploración amorosa. Una combinación magistral.


¡Elemental mi querido Watson!

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