Buscar
  • Paula Moreno

EMDR y el arte con niños severamente traumatizados

Actualizado: 8 de abr de 2018

Poder trabajar desde EMDR con niños implica contar con terapeutas formados no solamente en EMDR sino con experiencia en el trabajo con niños, con conocimiento de las etapas evolutivas de los mismos y con una gran capacidad de flexibilidad y creatividad puesta a disposición del vínculo terapéutico.

Vínculo que tiene como primer objetivo la creación de un espacio de confianza y seguridad para el niño. Paso fundamental en el tratamiento de niños que han sufrido situaciones traumáticas en la infancia (malos tratos físicos, emocionales, negligencia, abuso sexual).

Cuando trabajamos desde el abordaje de EMDR con niños, necesitamos hacer una concreta conceptualización del caso para que funcione de guía en nuestro plan de abordaje.

Como estamos hablando de niños que sufrieron malos tratos , cabe recordar que el primer paso para empezar a trabajar desde lo terapéutico es asegurar que el niño se encuentra fuera de riesgo en la vida real. Esto es en sí mismo el primer paso terapéutico. Implica conocer los factores de riesgo del maltrato infantil, sus indicadores y las estrategias que debemos tomar para proteger al niño.

Esto también es trabajar desde EMDR. Primero porque estamos observando al niño desde la conceptualización del trauma y segundo porque la primera instancia para trabajar con ellos es el establecimiento de la seguridad.

Si estas medidas están tomadas y monitoreadas a lo largo de todo el tratamiento podremos abordar la problemática desde las ocho fases.

La diferencia está en cómo adaptaremos estas fases en el abordaje de los niños y de niños con traumatizaciones severas.

Si bien en este artículo no describiré cada fase del tratamiento, es interesante plantear que el la creatividad y el arte como herramienta de trabajo puede estar presente en cada una de ellas.

Como estamos trabajando con niños con severas traumatizaciones es indicado trabajar en etapas. Y estas etapas no coinciden necesariamente con las fases del protocolo de emdr. Suele confundirse las etapas recomendadas para el trabajo con trauma complejo con las fases del protocolo.

Estas etapas son:

La primera etapa consiste entonces en trabajar el vínculo terapéutico, la psicoeducación y la regulación emocional, disminuyendo al máximo los síntomas de riesgo. La segunda etapas podemos abordar el procesamiento de las memorias traumáticas ( que en el caso de niños con trauma complejo necesitará de protocolos especiales dentro del modelo EMDR) y por último la tercera etapa de integración y reconexión en la vida cotidiana.

Arte e intervenciones

Ayudarnos del arte en el tratamiento de niños es como ofrecerles lo que mejor saben hacer. Si bien muchos de estos niños han perdido la capacidad de jugar, es el momento y una de las maneras de devolverles la capacidad de “poder”, de “control” sobre los hechos que han vivido.

Si consideramos que estos niños tienen severas dificultades para expresar verbalmente lo que han sufrido, ya sea porque a nivel cerebral esta área ha sido afectada ( área de Brocca) , ya sea porque el trauma se dio en períodos preverbales o porque carecen de la capacidad de identificar emociones y ponerlas en palabras, producto de la desregulación emocional, el arte es una herramienta ideal. Les permite expresar lo que no tienen palabras para expresar y donde “hablar” les resulta imposible ( Marchiodi, 2008).

Luego de un evento traumático, el lenguaje, cuya función está regulada por la memoria explícita, no está accesible, haciendo difícil una narrativa del trauma.

Sabemos que el trauma está guardado en sensaciones somáticas, kinestésicas, con lo cual el acceso a través del lenguaje resulta arduo.

En su libro “Intervenciones creativas con niños traumatizados”, Cathy Malchiodi

( 2008) nos dice que estas intervenciones permiten:


  1. La externalización ( de las memorias traumáticas)


  1. Procesamiento sensorial: algunos autores describen las intervenciones creativas como “terapias de acción” , donde el niño puede explorar y comunicar los sentimientos y pensamientos. Permite que el niño sea un participante activo del proceso terapéutico.

Recordemos que muchas de estas experiencias emocionales intensas son guardadas por el sistema límbico como una forma de realidad sensorial. La expresión y procesamiento de las memorias sensoriales del evento traumático son entonces fundamentales ( Rathchild, 2000).

Si el niño puede acercarse progresivamente a lo traumático a través del arte, podrá reducir la anestesia emocional y aprenderá a regular las emociones.


  1. Apego: a través de estas intervenciones ayudamos a crear un vínculo seguro con los niños. Sabiendo que muchos de los niños traumatizados han tenido un apego traumático.

Alan Shore nos enseña que (1994) en la interacción del niño con su cuidador es el hemisferio derecho el primero que se desarrolla. El hemisferio izquierdo necesita del lenguaje para desarrollarse mientras que el derecho de la estimulación emocional. Es así que la expresión de esta parte del cerebro por medio no verbales es de vital importancia.


  1. Regulación emocional y reducción de ansiedad: el arte es una actividad que tiene como cualidad la calma y la relajación.

Para poder incluir este tipo de abordaje es primordial conocer los efectos del trauma en los niños, en las diferentes edades.

Intervenciones en la fase dos de EMDR

Esta fase tiene como objetivo preparar al niño para el procesamiento de las memorias traumáticas.

La instalación de recursos se convierte entonces en campo a explorar con curiosidad y aceptación. Confiando en la capacidad imaginativa del niño y la nuestra.

Recursos


El Contenedor

El contenedor es un recurso que ofrecemos al niño para que pueda regular sus emociones.

Lo invitamos a buscar un lugar u objeto que le guste y le sirva para guardar sus emociones, pensamientos, sensaciones. Lo ayudaremos a buscar la forma, la textura y los materiales para hacerlo. Le explicaremos que es preferible que haya una “valvula de escape” , un método para que aquello que está por desbordar pueda salir del contenedor y quedar equilibrado.

Podemos utilizar el contenedor, también para cerrar una sesión incompleta , guardando en él el material perturbador hasta la próxima sesión.

Es interesante la propuesta de hacerlo a través del arte. Ya que en este proceso creamos junto al niño su contenedor e instalamos el recurso con estimulación bilateral. Le ponemos nombre y lo alentamos a usarlo entre sesiones.


Este niño de 9 años crea una máquina de la memoria. Cada cajoncito sirve para guardar distintas emociones y pensamientos. Creo también, la forma de acceder a cada uno de sus pensamientos, recuerdos y sensaciones.


Este niño de 7 años creo un auto guarda emociones con dos válvulas de escape. Lo llamó “tranquiliza”.


Esta niña inventó una casa con puertas como válvulas de escape. Le puso el nombre de la casa de los colores.

El proceso de creación de este objeto afianza el vínculo con el niño y permite ir creando un lenguaje en común ( el del terapeuta capaz de recortar, pegar, pintar, ensuciarse los dedos, preguntarle al niño cómo seguir en la creación, sus colores favoritos, texturas, materiales a usar) Es decir que vamos instalando no sólo el recurso sino una base de confianza y respeto entre los dos.

Una pacientita de siete años me dijo “es la primera vez que alguien me pregunta si tengo ganas de hacerlo y cómo”.

En este proceso podemos incorporar algunas intervenciones basadas en mindfulness. El mindfulness es una manera de prestar atención deliberadamente , sin juzgar y con aceptación : podemos ir pidiéndole al niño que registre sus sensaciones corporales, emociones o pensamientos mientras construimos el contenedor, que la ubique en su cuerpo, que note si va cambiando, si se mueve de lugar, de intensidad, incluso si tiene algún color o textura.

Mucha de la información que obtengamos aquí pueden ser blancos a trabajar.

Una niña de ocho años que venía al Programa de Maltrato Infantil porque su padre le había quebrado el brazo, me dice : “ quiero poner en ese contenedor el momento en que el papá me lastimó, pero quiero dejarlo ahí hasta que me anime a sacarlo.” Ese recuerdo quedó guardado en su contenedor hasta que la niña estuvo preparada para procesarlo.

Otras veces es el terapeuta quién puede ofrecer contenedores que él mismo haya diseñado. Por ejemplo, ofrecerle al niño una serie de botellitas de distintos tamaños y colores donde cada niño elige poner sus sentimientos, sensaciones y pensamientos. Incluso muchos de ellos inventan los nombres de las emociones, ya que la mezcla de ellas es muy común.


Caja de botellitas contenedoras

El proceso de identificación de emociones suele ser nuestro mayor desafío en esta etapa del proceso terapéutico. Sabemos que estos niños carecen de esta capacidad, como así también de decernir entre emoción y sensación corporal y el modo de expresarlas adecuadamente.

El arte en la identificación de emociones es un camino ideal para su abordaje.

Ya sea que utilicemos láminas con emociones, dibujos animados que puedan mostrar cada emoción, crear objetos con distintas emociones o incluso crear máscaras con crealina ( porcelana fría) y pintarlas con las emociones que aparezcan.

Es importante también ayudarlos a elegir el color de la emoción( muchas veces el color hace referencia a la intensidad, o a la “espesura” de la emoción)

Otros recursos

El proceso de descubrir los recursos del niño es un proceso de búsqueda curiosa con ellos o con ayuda de sus padres o cuidadores.

Una de las mejores maneras de descubrirlos es pedirles que imaginen qué necesitarían para afrontar determinada situación.

Muchos de ellos nombran la valentía, la fuerza, el coraje, la seguridad.

Podemos ayudarlos aquí a buscar personajes de la fantasía o de la vida real para instalar ese recurso.

También podemos recrear en sesión alguna actividad que le permita desarrollar ese recurso.

Un niñito me contó que su mayor recurso era su perro, que le daba paz y tranquilidad. Trabajamos con la foto de él abrazado a su perro. Otras veces tenemos la oportunidad de trabajar con el perro en vivo y directo.

Una niña de 8 años que había sufrido severos malos tratos en sus primeros años de vida y estaba ahora en una familia adoptiva, pide como recurso el cuidar de otro. Es así que trae a sesión su cobayo y pudimos cuidar de él mientras instalábamos las acciones de cuidado que surgían.


Con un niñito que tenía que desarrollar el recurso de la paciencia, buscamos juntos caracoles y jugamos una carrera mientras instalábamos el recurso con las sensaciones que iban apareciendo.

Otras veces podemos pedir prestado algún recurso a los superhéroes. Vale disfrazarse y recrearlo en sesión.


Magia y recurso

En algunos niños el poder de la magia y el ritual que se crea para llevarlo adelante son de ayuda a la hora de instalar recursos.

El ritual es un acto de predictibilidad que es funcional al desorden en que estos niños han vivido, donde nada era predecible. Por ejemplo, en algunos países existen una muñecas que se llama “quitapesares”. La tradición dice que si le cuentas tus preocupaciones y la pones debajo de tu almohada ella te la quita”

En sesión varios niños han creado sus propias muñecas quitapenas. También lo instalamos con EB y podemos tomar ese material ( las preocupaciones que aparezcan) para trabajar en la fase cuatro.

El ritual puede incluir : ”polvo de hadas”, varitas mágicas, palabras mágicas etc.


Discernir entre emoción y sensación física

Enseñar al niño que cada emoción tiene su correlato físico es el punto de inicio para ayudarlo en la regulación emocional.

Si logramos que el niño descubra los indicadores corporales que despiertan determinada emoción, podremos enseñarle a intercalar un recurso en el momento justo. De esa manera algunos terapeutas usamos la metáfora de surfear la ola. Si la emoción es como una ola en donde va creciendo de a poco hasta llegar a su punto más alto y luego descender hasta la orilla, debemos aprender el momento para ponernos la tabla de surf y sobrellevarla.

¿Cómo podemos ayudar al niño con las sensaciones corporales?


  • Podemos buscar dibujos animados que muestren distintas expresiones en la cara ( Scooby Doo con el miedo, el Coyote con el enojo, antorcha humana con el calor en el cuerpo, etc)

  • Es necesario que describamos con el niño los gestos o posibles sensaciones corporales, incluso imitarlas.


  • Ayuda tener algún libro con texturas y pedirle al niño que cierre los ojos y las toque y describa la sensación corporal.


  • También poner en una bolsita objetos con diferentes texturas y que el niño sin mirar las tome y describa. Es importante que ayudemos a extender su vocabulario de sensaciones dándole opciones: pincha, raspa, es suave, rugoso, aterciopelado,?

El uso de cuentos

El uso de cuentos en el proceso terapéutico tiene diferentes funciones.

Es un momento crucial para desarrollar modelaje en un vínculo seguro. Podemos optar por ponernos en una posición cómoda, junto al niño, midiendo la cercanía con la que el mismo esté cómodo.

Si tenemos una mecedora es factible proponerle que se siente allí y hamacarlo suavemente. Este recurso suele ser de utilidad para crear confianza: el niño puede temer a caerse o que lo hamaquemos fuerte . Es aquí donde mediremos poco a poco los movimientos que le permitan estar seguro.

El tono de nuestra voz es muy importante y permitirá en el conjunto de la acción de compartir un cuento, el poder desplegar la empatía, la escucha atenta y el acompasar al niño en las emociones y pensamientos, como sensaciones corporales que vayan surgiendo.

Para muchos de estos niños ésta pueda ser la primera vez que un adulto le lee un cuento, que lo cuida y calma en este acto.

Este proceso es una vía de reparación de los vínculos de apego.

El uso de cuentos en EMDR también puede ir variando. No sólo podemos utilizarlo en la fase dos sino también como entretejido cognitivo dentro de algún procesamiento.

Cuando algún niño está procesando alguna experiencia traumática, en la fase cuatro, podemos utilizar el cuento junto a la EB para ayudarlo en este procesamiento si es que está dificultado el progreso del procesamiento.

Otras veces el empezar a leer un cuento puede funcionar como un disparador de alguna experiencia traumática y se decidirá el momento indicado para procesarla.

En el proceso de reparación de los vínculos, el cuento leído por un papá puede ser una estrategia de ayuda en la reparación de es vínculo. Siendo nosotros modeladores y ayudando al papá a leerlo con las cualidades antes descriptas. Es posible que los niños en este proceso se acerquen y busquen algún contacto físico de caricia o apoyarse el brazo del que relata el cuento. Es importante prestar atención y pedir feedback de lo que siente en ese momento.

Si es algo positivo podemos instalarlo.

Crear junto al niño historias en forma de cuentos que resuelvan parte de sus conflictos es otra alternativa. Podemos hacerlo desde armar un cuento con los recursos del niño como elaborar situaciones traumáticas a través de la creación de un cuento ( usando dibujos, collages, títeres, etc)

Dibujos

El dibujo es la herramienta más cercana a la vida del niño. Es el modo de expresión por naturaleza. Les permite externalizar lo que pasa en su mundo interior como así también representar una manera de mediatizar el relato verbal que puede ser muy activador.

Siempre debemos tener a mano lápices, hojas y colores para este trabajo y saber que cualquier cosa que el niño quiera expresar lo puede hacer a través del dibujo. Y esto vale para cada fase del protocolo de EMDR, incluso en el procesamiento, el niño puede no hablar e ir dibujando lo que aparece en su cabeza.

Una buena estrategia es dividir una hoja en dos y pedirle al niño que dibuje el antes y el después. Así ayudamos al niño a medir los cambios reales en sus vidas como también los cambios psicológicos y sus capacidades de respuesta.

Hasta en muchas oportunidades el niño puede ir rescatando los aspectos positivos durante el episodio /s traumático.

Un niño de once años mientras dibujaba esto dice: “ antes vivía con mi mamá biológica que me pegaba mucho, ahora vivo con mis papas adoptivos, pero puedo entender que ella me dejó en un hogar porque quería que me cuidaran mejor”

Otras veces podemos trabajar con la que algunos autores llaman ”dibujo narrativo”, pidiéndole que dibuje lo que le sucedió y trabajar procesando esos episodios, ayudando a la integración del mismo (fase 4).

Podemos utilizar el “dibujo narrativo” para hacer la línea de vida del niño. Siendo muy cautelosos y tomándonos varias sesiones para que el niño no se sienta abrumado. Podemos proponerle no sólo el dibujo sino buscar figuritas en revistas o tal vez fotos que tenga para ir armando esta línea

Fotos

El uso de las fotos en terapia tiene distintos objetivos.

Muchas veces el sólo hecho de buscar las fotos se convierte en un acto en donde padres y niños llevan a cabo una actividad juntos en función de sanar algún aspecto de la vida del niño.

Es interesante cuando los niños viven en hogares y el rastreo de sus fotos se convierte en el objetivo de recuperar parte de su historia y de ir llenando algunos agujeritos en sus memorias.

Este trabajo siempre es en conjunto con los padres, ya que debemos ayudarlos a ellos también en la regulación emocional que esta actividad despierta.

Una mama de un niño adoptado a los 12 años me dijo: “ encontré las fotos del primer hogar en donde estuvo, temo mostrárselas porque es una parte triste de su vida”.

Con esta mamá tuvimos que trabajar en aceptar la historia de su hijo y en ser ella modeladora de lo que pudiera despertar esas fotos en su hijo. Suponiendo que tal vez no sea tristeza y estar abiertos a que aparezca lo que tenga que aparecer.

Otras veces utilizamos las fotos para reconocer emociones , pensamientos o sensaciones corporales de otra época, o bien para procesar algún evento traumático.

Es una buena oportunidad para incorporarlas en el protocolo de Loving eyes desarrollado por Jim Knipe.

Suelo pedirle a los niños que miren a ese niñito que fueron, que note si aparecen sensaciones emociones, o alguna sensación corporal. Si aparece alguna dificultad de acercarse a ese niño de la foto podemos tomar alternativas como ir dialogando con él, ofreciéndole recursos, ofreciéndole la posibilidad de acercarnos otro día.

Aquí podemos incorporar el arte y pedirle al niño que le escriba una carta e ese niño que fue, que invente un método de acercamiento (una niña que describía una nube negra entre ella y la niña que fue creó un método para perforar nubes), podemos pedirle que lo dibuje o que haga un collage con todo el proceso de acercamiento, aceptación y compasión con el niño que fue. Algunos niños fabrican objetos para lograr ese acercamiento.

El terapeuta y su creatividad

En este modelaje que nos toca trabajar con estos niños, es importante que estemos atentos a nuestras propias emociones, pensamientos, sensaciones corporales. Como así también a que parte de nuestra historia nos dispara el trabajo con estos niños.

Terapeutas con apegos sanos encontrarán recursos y creatividad/flexibilidad para este tipo de abordajes.

Terapeutas con apegos inseguros deberán estar atentos a su trabajo interno y pedir supervisión para seguir adelante.

El arte nos llevará a nosotros también a desplegar nuestra capacidad de reparar el apego de este niño y dejará fluir nuestro propio apego.

Muchos terapeutas no están entrenados en poner al servicio del vínculo lo que ellos van viviendo junto al niño. Es fundamental pedir ayuda a algún supervisor si esto pasara.

A modo de ejemplo de la importancia que tiene poder trabajar con nuestras propias emociones y estar atentos a ellas para poder intervenir de una manera más efectiva, transcribo un intercambio con una niña de 10 años:

Pacientita: Paula, vos tenés quitapenas?

Terapeuta: claro, yo hice la mía

P :¿ Y a vos te ayudó?

T: Si me ayudó poder crearla, porque me daba cuenta de las emociones que aparecían en mí, las preocupaciones que todos hasta los grandes tenemos o tal vez algún miedo.

P:¿Y le podemos pedir deseos también?

T: Por supuesto. Que tal si cerramos los ojos, cada cual agarra en su mano su quitapenas y se los pedimos?

P : Ahora me siento más tranquila

T : ¡Que bueno! Fijémonos donde lo sentimos en el cuerpo y vamos a guardarlo (eb)

Un terapeuta atento a lo que le pasa a él y a su paciente, empático y que acepte lo que aparezca sin juzgarlo tendrá más chances de fortalecer el vínculo y crear un ambiente de seguridad y confianza para elaborar lo difícil que les ha tocado vivir a estos niñitos.

Dice Carl Roger:

“El terapeuta piensa: He aquí a esta otra persona, mi cliente. Me siento algo temeroso ante él, temeroso de sus profundidades, tal como me ocurre con las mías. Y sin embargo, a medida que habla, comienzo a experimentar respeto hacia él, a sentir mi vínculo con él. Siento cuanto lo asusta el mundo y los ingentes esfuerzos con que intenta mantenerlo en su sitio. Quisiera captar sus sentimientos y que él advierta que los comprendo. Quisiera que sepa que estoy a su lado, en su mundo estrecho y oprimido y que puedo observarlo relativamente libre de temor. Quizá logre convertirlo en un mundo más seguro para él. Me gustaría que en esta relación mis sentimientos sean tan claros y transparentes como sea posible, de esa manera él tendría una realidad discernible a la cual retornar una y otra vez. Sería bueno poder acompañarlo en el espantoso viaje que debe emprender hacia su propio interior, a encintrar los temores ocultos, el odio y el amor que jamás se ha permitido sentir. Reconozco que este viaje es muy humano e imprevisible para ambos y que quizá yo mismo eluda en mi, sin saberlo, algunos sentimientos que él irá descubriendo. Hasta ese punto se que mi capacidad de ayuda se verá limitada. Se que en ciertos momentos sus propios temores lo harán percibirme como alguien despreocupado, un intrusos que lo rechaza y no lo comprende. Quiero aceptar plenamente estos sentimientos en él, no obstante, espero que mis propios sentimientos se manifiesten claramente, de modo tal que él logre percibirlos en el momento preciso. Sobretodo, quiero que encuentre en mi a una verdadera persona. No debo sentir inquietud alguna respecto de la cualidad “terapéutica” de mis propios sentimientos. Lo que soy y lo que siento es suficientemente bueno como para servir de base a una terapia, siempre que logre ser lo que soy y lo que siento en mi relación con él. Entonces quizás él también logre ser lo que es, de manera abierta y libre de temor”

(Carl Rogers,2005)

Las intervenciones creativas son de mucha ayuda en el trabajo terapéutico con niños traumatizados, pero no se hacen en cualquier momento y de cualquier manera. El terapeuta debe conocer el materia, cómo moderar su uso, planificar objetivos de trabajo, según la historia del niño, su sintomatología, el vínculo establecido, y la etapa evolutiva del niño.

Por otro lado el trabajo con arte permite desarrollar y guardar en el cerebro una experiencia placentera, de autocalma, que nos servirá en el momento de enfrentar alguna memoria traumática o bien como elemento de regulación emocional.

El objetivo principal sigue siendo ayudar al niño a explorar sus emociones, sensaciones, pensamientos, a través del arte evitando retraumatizarlo. Son intervenciones que reducirán la activación. El stess y permite la expresión de aspectos sensoriales del trauma.

Además el trabajo con arte permite fomentar la resiliencia en los niños, ayudándolos a estar más seguros, permitiéndoles investigar sus emociones en un ambiente de confianza, proveyéndolos de predictibilidad, creando habilidades de regulación emocional y por supuesto ayudándolos en la resolución de las memorias traumáticas.

0 vistas
  • Facebook Social Icon

© 2018 por Paula Moreno, Psicóloga