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  • Foto del escritorPaula Moreno

El Espacio de lo Simple

Atesoro hace muchos años un libro artesanal que fui confeccionando con imágenes. Las imágenes no fueron buscadas adrede sino que me encontraron. En una revista, en un diario, en algún viaje. Pueden ser recortes de cómics, o simplemente un color plasmado en una hoja, un boleto de entrada a algún edificio famoso. También lo conforman dibujos propios, y collages que fui haciendo.


 Cada una de estas reliquias están plastificadas y ordenadas cuidadosamente.

Este precioso libro está a disposición de todos los que visitan mi consultorio. Suelo ofrecerlo cada vez que no se encuentran las palabras o que se necesita sacudir al pensamiento con una sensación física.


Podemos reírnos entonces con un chiste del libro, mirar un color, una forma, un superhéroe, un paisaje, en fin. Cosas sencillas. Cosas de todos los días atesoradas para compartir.


Para muchas personas, el descansar en lo simple es un gran desafío. Ya sea porque están desatentos, ya sea porque sus vidas  fueron complejas y no había espacio para disfrutar de lo chiquito, o porque prestar atención a lo pequeño los podía poner en riesgo. No podían darse ese lujo, porque perder atención a lo más grande, era estar en riesgo. Para otras personas, llevar la atención a lo sencillo era motivo de ser ridiculizados o menospreciados. 

Por este motivo es qué, en muchas formas, tamaños, colores, texturas y locuras, propongo hacer foco en lo simple. 


A veces imagino que ese libro es infinito y que puede ser hogar de toda mi imaginación, de todo lo que me deslumbra a diario y que atrae mi atención. 


Estoy convencida que en los simple y sencillo se encuentran muchas preguntas y respuestas. Como si desde allí pudiéramos hacer una base confiable para explorar algo muy profundo.


La manera de ofrecer mi libro es muy versátil. Imposible de calificar. Es escuchando al silencio, tal vez. Lo que viene después, es un gran tejido. 


De más está decir y explicar el poder de la imagen como puente a lo que no tiene palabras. A aquello que puede estar bañado de confusión, lo inasible, lo que no encuentra un hilo conductor en nuestra mente.


Muchas personas que han sufrido situaciones de trauma en sus infancias, sobre todo trauma emocional, pueden encontrarse en este lugar. De allí la importancia de ofrecer otras estrategias para acercarse a ese dolor.



Con Amelia, pasó algo interesante. Amelia estaba sentada en el sillón del consultorio y frente a un halago mío, comenzó a agarrar los almohadones y a taparse. Lo fue haciendo muy despacio. En un principio pensé que estaba incómoda y simplemente se estaba acomodando. Pero a lo largo de los minutos, noté que estaba totalmente tapada por ellos.

Fue entonces que le compartí mi libro.  La invité a pasear por las imágenes y notar que le sucedía con ellas. Especialmente en su cuerpo. Amelia sacó una mano por debajo de los almohadones y fue recorriendo las imágenes.


Se detuvo en un chiste (ver foto arriba). Lo miró, me miró y dijo: “Es esto lo que me pasa.

Siento un gran cansancio, Paula. Un cansancio de mí misma. Ya no puedo con el tormento de mis críticas”.


Ese día fue un momento bisagra en el tratamiento de Amelia. Estaba nombrando por primera vez a su vergüenza.


A este libro de recursos artesanalmente creado por mí, le agregué un nuevo sector: la poesía.


Este sector no está tangible sino que aparece hacia al final, en una hoja blanca que dice POESÍA. 


Muchas de las personas que llegan ahí, me preguntan: ¿para qué está esa palabra en el final del libro, o por qué no hay nada allí?


Si alguien llega a la palabra poesía, lo invito a buscar en mi biblioteca algún libro de poesía.

Ambos, mi libro de recursos como la invitación a la poesía son lugares de CONFIANZA.


Dice Michele Petit que “los libros son siempre receptivos, hay un diálogo continuo entre ellos y nosotros. Que permite generar un espacio con orillas. Generan ese espacio transicional que da continuidad y permite la independencia, permite moldear la capacidad de estar solo. Abren el campo de la simbolización, del juego, del arte, de la cultura. Hacen habitable el mundo. Sin relatos, el mundo quedaría allí indiferente, indiferenciado, igual que una mirada vacía, no nos ayudaría a construir nuestra habitación interior”.


Este es el lugar que quiero ofrecer para aquellos que necesiten crear seguridad porque no la han tenido. Generar espacio interno. Cuando uno tiene espacio en la conciencia, es más sencillo observar todos los contenidos de ella.


Estos libros son a mi entender organizadores de experiencia, ya que permiten encontrar esos conectores que estaban faltando producto tal vez del trauma. Tienen un ritmo sensorial que nos hamaca. Nos da la posibilidad de entrar y salir de ellos cuantas veces queramos. Se convierten en REFUGIOS.


Es una propuesta de conexión, donde se entrelazan las imágenes sin palabras y las palabras poéticas. Creando tal vez una narrativa nueva. Así como Amelia pudo, por primera vez, contar la historia de su vergüenza.


Dice Ángela Pradelli: “Leer, narrar, es siempre una creación, podría definirse como una poética de seda, esa fibra natural formada por proteínas que tiene muchos y diferentes usos, y que se aplica no solo en prendas sino en la construcción de nidos. La seda, como la lectura, tiene una de las fibras más fuertes y refleja la luz desde diferentes ángulos, es resistente y cuando sus tejidos se estiran, son las mismas proteínas las que transmiten fuertes lazos que impiden su ruptura”.


Esta conexión es el antídoto del trauma. Judith Herman dice:


  • La ruptura de los lazos humanos no es un efecto secundario del trauma, es la esencia del mismo.

  • Un acontecimiento traumático se da cuando aquellos no pueden ser asimilados a los esquemas internos del yo de la víctima en relación con el mundo.

  • Se pierde SEGURIDAD en el mundo, la confianza básica

  • Las personas traumatizadas se sienten solas, abandonadas, exiliadas del sistema humano de cuidado y protección que mantiene la vida.

  • Hay un sentido de no pertenencia, de traición. Se busca y se rehúye al mismo tiempo de los vínculos.

  • Una respuesta comprensiva de otros puede mitigar el dolor. Se necesita establecer la confianza y seguridad con los cercanos, cuidado y protección.

  • Que no la dejen sola nuevamente.


Este será parte del objetivo de ofrecer una narrativa conjunta de imagen y poesía.

Encontré en un artículo de Graciela Montes una gran metáfora de nuestra intervención terapéutica:

 

  • El lector acepta el desafío del texto, su oscuridad, sus escollos, y responde a ese desafío desplegando sus propias técnicas. No es un receptáculo vacío. El lector tiene poderes. Este poder se despliega al ir construyendo pequeños islotes de sentido, que no son grandes teorías, sino pequeños relatos, pequeñas historias, historias al comienzo sin palabras, que se va contando para encontrarse, para armarse un refugio en el gran desconcierto. Esas historias no siempre son nuevas. Dispone de historias previas. Podemos hablar de que inicia una aventura, una conquista, un viaje (G. Montes)


Ofreciendo el entramado de la poesía con las imágenes, permitimos que el paciente pueda acercarse de una manera más amorosa a aquello que se percibe como un abismo, como lo confuso e innombrable. El poeta conmueve, toca a la persona en sus silencios y palabras. Mientras la imagen hace de descanso. 


“La poesía es un movimiento hacia otro, busca ocupar un espacio que en el otro no existe” (Laura Devetach)


Es un gran recurso poder pivotar entre una imagen y una poesía. Notar que sucede en ambas, dejarse sostener, descubrir, interpelar, asombrar.


Muchas veces propongo que ante un sufrimiento podamos elegir una poesía que nos hable hoy, una poesía que nos haga sonreír, que nos genere movimiento, que nos dé tibieza, etc.

Acá voy a hacer una pausa porque quiero resaltar el ASOMBRO. Esta habilidad puede no estar presente en muchos pacientes que han sufrido traumas relacionales. Donde el apego no fue lo suficientemente seguro para explorar el mundo, curiosear y dejarse asombrar.


Por eso la poesía se convierte en un recurso maravilloso para bucear en esta habilidad de una manera segura y emotiva. Se convierte en una manera de gestionar la comunicación emocional.


Muy ligado al asombro aparece el PLACER. Ayudar a las personas que han sufrido traumas relacionales a conectarse con el placer, es parte del objetivo terapéutico.


Dice Horodan: “El placer que aparece en la narrativa de quien lee y quien escucha va de la mano con el jugar. El tiempo del cuento/ (poesía, diría yo): Un tiempo del que se puede entrar y salir cuantas veces se quiera.


La duración del cuento está hecha de otra materia. Un tiempo más denso, más hondo. Un tiempo de otro orden. El que narra inaugura otro espacio y se otorga y otorga la posibilidad de habitarlo. Hay allí una aceptación y una entrega. Ayudan a entender la vida”.


Vuelvo a pausar en este recorte, ya que encontrar un nuevo sentido a la vida, después de haber sufrido situaciones traumáticas, es el fin último. Es la esencia resiliente.


Hace muy poco tiempo, decidí dar una nueva vuelta a este entretejido y creé mi propia poesía y mis propias imágenes. Recolecté las fotos (un nuevo hobbie) de mis sencilleces diarias, y escribí, guiada por mi maestra de poesía Mariana Finochietto, el libro El espacio de lo simple.


Y al igual que con mi recursero artesanal, ofrezco el Espacio de lo Simple como puente de conexión con el otro.


Busco un lugar donde poder deambular

perderme en el silencio de una estrella

cantar para adentro

sonreír porque sí.


Busco un lugar donde la luna apacigüe su belleza


donde pueda reflejar

mi cansancio

mi desolación.


Busco un lugar donde trenzar mis manos

orar hasta creerlo realidad

no hay espacio más antiguo

que esta noche.


Paula Moreno

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